Estaba proyectado que Tabacalera, antigua fábrica de tabacos ubicada en el barrio de Lavapiés en el centro de Madrid, fuera el Centro Nacional de las Artes Visuales. Este inmueble catalogado como edificio protegido, que se encontraba abandonado en el momento de la exposición, fue el escenario de una muestra de arte visual que acogió el trabajo de 20 colectivos americanos y europeos en torno a las problemáticas medio ambientales más candentes de sus países de origen.
Para dejar el espacio lo más intacto posible, y así respetar la condición de edificio protegido, la muestra se realizó sobre una red de cables tensados de techo a suelo que servían como soporte a las obras y a las proyecciones. La iluminación museográfica se concibió de manera análoga, suspendiendo los carriles de alimentación, también mediante cables. Esta instalación realizada para una exhibición temporal se aprovechó y las áreas intervenidas se utilizaron a posteriori como espacio expositivo.